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 ESCÁPATE - ANDALUCÍA

La Alpujarra tiene un encanto especial. / SUR
Andalucía. Viaje al centro de la Alpujarra
La Alpujarra granadina se viste de otoño y despliega todos sus encantos naturales. Municipios del centro de esta comarca como Cádiar, Yátor y Narila conforman una zona agraria en la que el viajero puede encontrar tranquilidad y curiosas tradiciones en las que participar.

DATOS PRÁCTICOS

Dónde ir: Al centro de la Alpujarra granadina, concretamente a la localidad de Cádiar. Yátor y Narila son los dos anejos de este municipio.

Cómo llegar: Desde Málaga, por la carretera de Almería (N-340 y A-7), al llegar a La Rabita hay que empezar a subir, por la A-345, y después de atravesar las localidades de Albondón y Albuñol, se llega a Cádiar.

Qué hacer: Participar de su fiesta del otoño y comprobar como funciona la 'fuente del vino'. Además se pueden aprovechar los días de estancia para hacer senderismo.

Dónde preguntar: 958 768 031, Ayuntamiento.

Dónde hospedarse: Alquería de Morayma. Centro agro-turístico, catalogado como hotel apartamento. Está compuesto de 18 alojamientos más la ermita. Está enclavado en una finca de 30 hectáreas con cultivos biológicos de almendros, viñas, higueras, olivos y frutales. También oferta actividades.

Dirección: Está en pleno campo, a tres kilómetros de Cádiar por la carretera C-332 (A-348-de Cádiar a Torvizcón), o a 2 kms. si se va andando por el curso del río Guadalfeo. 958 343 221 y 958 343 303.

Otros datos: Los precios oscilan entre los 54 euros y los 63 la habitación hasta los 91 el apartamento con dos dormitorios.

Otras opciones para alojarse: La ruta de la Alpujarra t 958 768 059. En este municipio como en el resto de la Alpujarra la oferta mayor es la de casas rurales.

Dónde comer: Restaurantes. Comida tradicional para todos los gustos
En esta zona se puede comer en establecimientos como la Ruta de la Alpujarra. Ctra. Ugíjar s/n. 958 768 059; La Pará de la Suerte, Ctra. Ugíjar; o restaurante Venta la Ramblilla, en carretera de Ugíjar.
Andrea G. Parra

Las variadas tonalidades de ocres empiezan a vestir la Alpujarra granadina de un encanto especial. Es uno de los mejores lugares de la provincia en el que se puede disfrutar y admirar la esencia del otoño; y esta semana proponemos una escapada a Cádiar, uno de los municipios localizados en el centro geográfico de la Alpujarra, cobijado entre Sierra Nevada y la Contraviesa.

Justo a la vera del río Guadalfeo. Las estampas otoñales y tradicionales de este municipio son menos oscuras que las de la Alpujarra alta, pero son muy buenas. Muchas de esas panorámicas han cobrado vida muy recientemente en la tradicional feria de otoño en honor al Santo Cristo de la Salud. Recuerdan los vecinos y la historia que en 1967 se introdujo una 'receta' extra que acabaría convirtiéndose en el atractivo del encuentro.

Fuente de dos grifos

Se puso una fuente con dos grifos: por uno salía vino gratuitamente durante todos los días de los festejos, mientras que por el otro corría agua para lavar los vasos. Esta singular propuesta de la 'fuente del vino', original del poeta local Enrique Morón y varios amigos suyos, fue asumida posteriormente por el Ayuntamiento. El vino que riega las gargantas de los vecinos y de los viajeros que visitan durante estos días Cádiar es del terreno, el popular 'costa' que se cría en los cortijos de la zona. En las fiestas se suele consumir el contenido de 90 arrobas -cada una de 16 litros-.

La propuesta es atractiva y el entorno también. Así le pareció a Pedro Antonio de Alarcón en su viaje por la Alpujarra -1872-. Escribió: «El aspecto de Cádiar es de lo más pintoresco, noble y principal que pueda darse. Más que un pueblo agrícola y ganadero, que no es otra cosa, parece lo que fue hace trescientos años; una residencia de príncipes, una mansión de placeres; un Aranjuez, un Versalles... Encontramos algunas casas tan majestuosas, otras construidas en situación tan a propósito para gozar de los encantos del Valle y de la Sierra (...) Es el Cádiar de mi fantasía y todos los personajes históricos que pululaban en mi memoria tuvieron holgado albergue en que alojarse». El hispanista Gerald Brenan, por su parte, dijo que era el «ombligo» de la Alpujarra granadina. Ahora Cádiar es otra cosa, pero sigue conservando su encanto y la creencia popular de que en algún lugar del municipio tuvo lugar la proclamación de Aben Humeya como jefe de la sublevación de 1568 a la sombra de un gigantesco olivo (el olivo del Moro). Así lo que antes fue tierra de importantes señores hoy es la 'capital' de la mancomunidad de municipios de la Alpujarra.
Al dar un paseo por este pequeño pueblo, a pesar de tener el calificativo de capital, el viajero descubrirá que de los primitivos barrios moriscos quedan las casas blancas y encaladas en calles estrechas y empinadas en las laderas de las colinas. De la mano de los vecinos más recientes ha surgido un centro urbano con edificios modernos y calles rectas.

Zona de agua agria

Durante los días que el viajero decida escaparse a Cádiar también puede visitar Narila y Yátor, que son los otros dos anejos poblaciones que conforman este municipio. No hay grandes distancias entre ellos. En los alrededores de Narila existe una zona conocida como 'agua agria', a la que se le atribuyen propiedades beneficiosas para la salud.
Yátor es el otro anejo que está a poco más de cuatro kilómetros en el margen izquierdo, que partiendo por la carretera comarcal 332 accede a Murtas y Ugíjar. En Yátor también se localiza el pico de Bernal de grandes dimensiones. Cádiar ha sido siempre la confluencia de caminos que se adentraba en la Alpujarra y que en una época se llamó Albacete, por su situación en un lugar llano.
Todo el municipio es una zona agrícola y claveteada de cortijadas y lugares de interés como el molino harinero de Domingo, el barrio bajo y sus plazas del Calvario y de la Ermita, y los talleres de cerámica, forja, esparto, arte o agricultura biológica. También de senderos de pequeño recorrido como el PR-25 Cádiar-Mecina y PR-32 La Contraviesa. Después de beber vino y probar las castañas nadie se debe ir de Cádiar sin comer los típicos productos de su repostería: tortas de lata, soplillos, cuajada de almendras y demás dulces de tradición morisca. Quien se apunte a esta escapada comerá bien y pasará unos días diferentes. 

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