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 ESCÁPATE - ANDALUCÍA

La Sierra de Huelva. / SUR
En la sierra de Huelva. Alájar
La Peña de Arias Montano, a 736 metros sobre el nivel del mar, ofrece espléndidas vistas del Valle de Alájar. Sus bosques, grutas y fuentes la han convertido en uno de los rincones más bellos de la Sierra de Aracena, en Huelva. Un núcleo repleto de tradiciones y de buenas costumbres

DATOS PRÁCTICOS

Cómo llegar: Desde Málaga, por la N-331/A-45 en dirección Sevilla/Córdoba. Después, coger la A-470 dirección Alájar. Desde Huelva-Algarve, seguir dirección Sevilla, coger la N-435 dirección Trigueros y Badajoz. En el Km. 139, tomar la A-470 a la derecha, dirección Aracena-Alájar.

Visitas de interés: La Peña de Arias Montano representa un monumento natural emblemático para la localidad y para la Sierra en general. En la Peña se sitúa una de las ermitas serranas más visitadas del Parque Natural, la ermita de Nuestra Señora de los Ángeles. Alájar cuenta con otro edificio religioso en el casco urbano, la iglesia parroquial de San Marcos.

Información: Oficina de información turística de Alájar. t 959 125 663 (Ayuntamiento) y www.sierradearacena.
José Manuel Brazo Mena

A un kilómetro de Alájar, en la carretera que conduce a Fuenteheridos, se encuentra la Peña de Arias Montano, a 736 metros de altura sobre el nivel de mar, enorme roca que domina la bellísima dilatación del valle y que va formando en la montaña como un estribo terminando en una espaciosa meseta, en cuyo centro está enclavado el santuario donde se venera a la Reina de los Ángeles. Este carácter de 'meseta' es lo más llamativo de la peña, que contrasta a modo de descanso natural, con lo agreste del conjunto montañoso y donde no vuelve a repetirse esta forma de paisaje.

En este hermoso lugar, lleno de bosques, grutas y fuentes, el eminente teólogo y humanista Arias Montano, confesor de Felipe II, que representó a España en el Concilio de Trento, buscó reposo y meditación durante varios lustros, secundando a los antiguos ermitaños que habían habitado en los huecos del roquedal, entre los crestones desnudos de la sierra. La peña ha sido calificada como el paraje «de mayor belleza de la provincia» por la I Asamblea de Turismo de Huelva.

A la entrada del recinto, el viajero puede contemplar una cueva horadando la piedra, donde se ubican la fuente y el pilar, cuya estructura data de 1.771. Al final de un umbrío pasillo cubierto de árboles, se alza un arco románico labrado en la misma toba de que está constituido el monte de la peña, y como un viejo pórtico da entrada al santuario que en la actualidad se encuentra muy restaurado. Su construcción enlaza con la campaña repobladora que en el siglo XIII se llevó a cabo en la sierra. Próximo se encuentra el Centro de Visitantes, que recuerda lel paso por la peña del pensador extremeño.

Al borde del abismo

En el lado sur de la 'meseta', al borde del abismo, se alzan el campanario y dos garitas adyacentes que en el año 1.700 construyó el alarife Juan Martín- Carnes. En los flancos de dichas garitas tuvieron su emplazamiento dos pirámides de mampostería, mandadas a construir por Arias Montano en el siglo XVI, a fin de perpetuar la memoria de la visita que le hizo el Rey Prudente. Actualmente sólo se conserva un túmulo, reconstruido, junto a una de las garitas, con una lápida que recuerda la visita real.

Volviendo al centro de la explanada, en la ermita, desde que fue villa Alájar en el año 1.700, se viene celebrando cada 7 y 8 de septiembre la romería de la Reina de los Ángeles, con afluencia de cientos de romeros y devotos de toda la comarca. El primer día, se celebra 'El Poleo', en el que una comitiva de autoridades religiosas y civiles se traslada a caballo desde el pueblo hasta la Peña para, realizar las ofrendas y el canto de la Salve. Al día siguiente, muy temprano, llega a la ermita el Simpecado de la Hermandad Matriz de Alájar, y, con posterioridad, las nueve hermandades filiales de los pueblos de la comarca, que serán recibidas ante el templo de la Virgen.

Los cultos culminan con la procesión de la Reina de los Ángeles que entre cánticos y cohetes recorre el recinto de la peña, donde se concentra una multitud de peregrinos procedentes no sólo de la serranía onubense sino también de Sevilla, Badajoz y del vecino Portugal. A continuación, los romeros se distribuyen por la 'meseta', donde no faltan las exquisiteces de la gastronomía serrana y el consumo del ponche, además de diferentes productos que se ofrecen en un singular mercado artesanal, en el que destaca la cerámica.
Otra de las peculiaridades de la peña es que en sus entrañas el agua ha ido formando un conjunto de concavidades revestidas de estalactitas y estalagmitas, de lagos y de rocas con las formas más dispares. Cuevas como 'El palacio oscuro', 'La fuente', 'La sillita del rey' o 'El salón de los machos' testimonian la hermosura subterránea del lugar. Desde este balcón de la naturaleza se divisa la blanca estructura de Alájar, que duerme en forma de lagarto. Aquí el visitante se puede asomar a uno de los miradores más impresionantes de la serranía onubense, donde la belleza y la altura se funden, ofreciendo una sensación apasionante.       

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