
La naturaleza y la actuación del hombre han
permitido que se pueda disfrutar de un hermoso
paisaje lunar. / SUR |
Marte está en Riotinto
Un río rojo y estéril, un cráter gigantesco y la
memoria del trabajo ayudan a comprender lo que fue durante
décadas la imponente explotación minera
de Huelva. |
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DATOS PRÁCTICOS |
Situación: Riotinto se
encuentra en Huelva, al sur de la sierra de Aracena,
a 74 kilómetros de Huelva y a 85 de Sevilla.
Cómo llegar: Desde Málaga, tomar la N-331
hasta Huelva. Seguir por la A-49 hasta el cruce de
Trigueros, luego por N-435 a Zalamea La Real y
desviarse por la A-461. Desde Sevilla, se puede ir
por la A-66 hasta la Venta del Alto. Luego seguir
por N-433 hacia el Castillo de las Guardas, y por la
A-471hasta Minas de Riotinto.
Más información: Turismo de Huelva.
959257403.
www.turismohuelva.org Fundación Riotinto.
959590025.
www.parquemineroderiotinto.com.
Dónde alojarse: Finca Valbono. En Aracena: A
21 kilómetros de Riotinto, Finca Valbono, (carretera
de Carbonera, teléfono 959 127 771
www.fincavalbono.com). En una finca arbolada
a las afueras de Aracena, edificio con habitaciones
magníficamente decoradas,y casas individuales en el
jardín (66 a 88 E la doble). En el antiguo caserío
de la finca se distribuyen las seis habitaciones de
hotel, el bar, el restaurante y el salón. Las casas
rurales disponen de una o dos habitaciones y una
capacidad de 2 a 5 personas. Cómo llegar: Desde
Huelva: por la N-435 (Huelva-Badajoz), que atraviesa
la Sierra de Aracena transversalmente pasando por
Gibraleón, Beas, Valverde del camino, Zalamea la
Real, Riotinto, Campofrío y Aracena.
Dónde comer: Restaurante Época. Comida
tradicional: En su idea de ahondar en las
tradiciones y costumbres de la Cuenca Minera, el
Restaurante Época recoge en sus platos recetas casi
perdidas en la historia minera, preparando platos y
postres tal y como hace más de cien años se
elaboraban en nuestra comarca. Cómo llegar: El
restaurante Época está situado en el Paseo de los
Caracoles, 6. En el propio núcleo de Minas de
Riotinto. Contacto: 959 592 076 y
www.restaurante-epoca.com. |
María Unceta
Sería interesante contemplar Riotinto desde el aire,
apreciar su aspecto al sobrevolar los enormes
cráteres de las minas a cielo abierto y seguir el
curso del río y sus lagunas, con sus aguas teñidas
de rojo encajadas entre las laderas verdes. Si hay
algún territorio en que el paisaje puede calificarse
de lunar, Riotinto tiene muchos boletos, con sus
rocas de reflejos metálicos, las terrazas rojas y
marrones que se escalonan y las desnudas montañas de
escorias que crecen en el entorno del complejo
minero.
La naturaleza y la actuación de los hombres hacen
del Parque Minero de Riotinto un lugar especial, con
una belleza descarnada y grandiosa. Riotinto es la
explotación de mineral más antigua de la península
Ibérica y, posiblemente, de Europa. Sus yacimientos
de piritas, de los que se extraía primero cobre,
luego hierro, y también oro y plata, fueron
conocidos y explotados desde la Edad de los Metales.
Con ellos aparece relacionado un pueblo y una
cultura, Tartessos, de perfiles todavía nebulosos
para los historiadores.
Y es precisamente bajo un cerro llamado Salomón, en
una cueva abierta en las entrañas de la sierra de
Padre Caro, en las estribaciones de la sierra de
Aracena, donde nace el manantial de aguas sulfúricas
y ferruginosas que da origen al río Tinto. Algunos
relatos legendarios cuentan que el mejor mineral
obtenido en las minas tenía por destino la corte del
opulento rey Salomón. Una curiosa coincidencia entre
la fantasía y la toponimia.
Veinte siglos de historia
Cuando se asoma uno a la gigantesca mina a cielo
abierto de Corta Atalaya, o recorre los doscientos
metros de galerías de la mina Peña de Hierro, o
visita el Museo Minero que lleva el nombre de Ernest
Lluch es imposible no apasionarse por el relato, con
claros ribetes épicos, de veinte siglos de historia
de la minería. Esa tierra horadada, plegada sobre sí
misma, con su superficie arañada y recubierta de
capas de residuos minerales que centellean bajo el
sol, tiene una enorme carga dramática.
Ahora los científicos de la NASA se interesan por la
zona, pues investigan las similitudes que puede
haber entre el subsuelo del río y el de Marte. Según
afirman, este territorio presenta analogías
importantes con el planeta rojo, que pueden ayudar
en la búsqueda de vida en él.
Explotación romana
Aunque el descubrimiento de las minas de Riotinto se
remonta al tercer milenio antes de nuestra era, la
explotación cabal de las minas fue obra de los
romanos. Su gran capacidad técnica y logística
consiguió arrancar de esa tierra rica en metales
casi todo lo que ella podía entonces dar. Cuando en
el siglo XVI, tras el paréntesis de la Edad Media,
se trató de volver a poner las minas en explotación,
los encargados del sondeo consideraron que sus
posibilidades estaban agotadas.
Era el año 1556 y las arcas del rey Felipe II,
exhaustas como consecuencia de las aventuras
militares y expansionistas del Imperio, podrían
encontrar en el mineral una inyección financiera.
Pero el equipo encargado de explorar la zona, con
Francisco de Mendoza, del Consejo de Hacienda del
reino, y el cura Diego Delgado a la cabeza, elaboró
un informe negativo sobre su viabilidad técnica y
económica. Encontraron numerosos vestigios de las
antiguas explotaciones romanas: restos de columnas
talladas, piedras labradas con inscripciones,
herramientas, hornos de fundición, galerías y
montañas de escoria.
Tras este intento nadie volvió a ocuparse de las
minas durante otro siglo y medio, hasta que un
pionero sueco llamado Liebert Wolters obtuvo en 1724
una concesión para su explotación por treinta años.
Técnicos y mineros venidos de Suecia trabajaron
durante un tiempo en la extracción del mineral.
Aunque el verdadero apogeo vino de la mano de una
empresa británica. En 1873 el gobierno de la primera
República vendió las minas al consorcio londinense
Mathesson por 92,8 millones de pesetas.
Pioneros del fútbol
La Rio Tinto Company Limited explotó hasta 1954
vetas y filones y creó el mayor complejo minero de
piritas de Europa. El momento coincidió con los
inicios de la revolución industrial en nuestro país
y los británicos, que ya tenían una considerable
trayectoria, exportaron su técnica, sus métodos de
trabajo, sus sistemas de organización social y hasta
su arquitectura y sus formas de vida. El barrio
inglés de Bellavista, en Riotinto, es el testimonio
más visible de este trasplante cultural.
Y, como es sabido, el primer equipo de fútbol que
hubo en España nació aquí, en 1914, bajo el nombre
de Balompié Rio Tinto; su antecedente, el Rio Tinto
Foot-ball Club, estaba formado exclusivamente por
súbditos de su Graciosa Majestad que asombraban a
los nativos con su extraño juego y su atrevida
indumentaria.
También en esa época, y de la mano de la minería,
llegó el ferrocarril a Riotinto. Entre los años 1873
y 1875 se construyeron trescientos kilómetros de
vías que, servían para el transporte del mineral
hasta el puerto de Huelva, y para el traslado de
pasajeros. En 1963 dejó de funcionar para los
pasajeros y en 1984, para las mercancías. El tren
minero, con convoyes formados por locomotoras y
vagones antiguos restaurados, recorre ahora una
veintena de kilómetros, pasando junto a las aguas
enrojecidas del río para que los visitantes del
Parque de Riotinto conozcan los alucinantes paisajes
del entorno. |
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