
La Sierra de Huelva está llena de interesantes
castillos. / SUR |
La ruta de los castillos
El eje transversal de la carretera N-433,
Sevilla-Lisboa lleva al viajero a conocer una decena
de interesantes castillos en la
Sierra de Huelva. Estas construcciones formaron parte
de la 'Banda Gallega', arco militar que desde el siglo XIII
sirvió para defender estas tierras de las incursiones
portuguesas. |
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DATOS PRÁCTICOS |
Principales pueblos de la ruta:
Almonaster la Real, Aroche, Aracena, Cala, Cortegana,
Cumbres Mayores, Cumbres de San Bartolomé, Torres,
Encinasola, Santa Olalla y Zufre.
Cómo llegar: Se puede empezar la ruta por
cualquier de las localidades, pero lo más fácil es
empezar por Almonaster la Real. Desde Málaga, hay
que tomar la N-331 y A-92 hacia Sevilla. Tras
recorrer la ronda de circunvalación, tomar la SE-30
hacia Huelva. La N-433 lleva hasta Almonaster. Para
empezar la ruta por Zufre, lo mejor es tomar la
N-630 a la salida de Sevilla. |
Aunque en la serranía onubense aparecen algunos
vestigios de construcciones defensivas
pertenecientes al periodo Calcolítico y de la época
romana, será en la Baja Edad Media cuando la
arquitectura militar tendrá un gran desarrollo,
tanto en la época almohade, cuando se levantan
fortificaciones como las de Aroche, Almonaster y
Zufre, algunas de ellas sobre restos romanos, como
en fechas posteriores, al intensificarse el blindaje
de la frontera entre los reinos de Castilla y
Portugal con el cinturón defensivo denominado la
'Banda Gallega', que dejó un sello patrimonial en
numerosos pueblos de la zona.
De las fortalezas islámicas que se conservan, el
viajero encontrará en Almonaster la Real un castillo
de la época califal que ha sufrido numerosas
transformaciones y que en la actualidad se halla muy
deteriorado, resultando interesante su visita, por
encontrarse integrado en el espléndido conjunto que
forma junto a la mezquita y la vistosa plaza de
toros, construida en el año 1.891 en el patio de
armas de la antigua fortificación.
En el municipio de Aroche, el castillo se levanta en
la cumbre del cerro que domina la población,
adscribiéndose su cronología, según los
historiadores, al periodo almorávide o incluso al
califal, con importantes reformas cristianas, tanto
por parte de los castellanos como de los
portugueses.
Fortaleza emblemática
Esta fortaleza se convirtió en el elemento más
emblemático de la población arochena y llegó a ser a
partir del siglo XIII, la punta de lanza del sistema
defensivo de la comarca. Sus muros albergan desde
1.802 una plaza de toros, donde actualmente se
celebran espectáculos taurinos en agosto, con los
tradicionales encierros por las calles. El castillo
de Aracena, donde según una investigación
arqueológica parece cada vez más probada la
existencia de una fortaleza islámica anterior, se
crea a partir de la conquista cristiana, teniendo
una gran importancia estratégica. Aunque el recinto
amurallado se encuentra muy deteriorado, en su
interior destaca la construcción de la iglesia del
Mayor Dolor, atribuida durante siglos a los
templarios.Bajo el cerro donde se emplaza la
fortaleza se encuentra la Gruta de las Maravillas,
entre tesoros ocultos y viejas leyendas.
El lo alto del cerro que domina la localidad de
Cala, los árabes construyeron en torno al siglo XII
un pequeño castillo que fue reconstruido por los
cristianos para la defensa de la ciudad de Sevilla y
las sucesivas contiendas con Portugal. A la
fortaleza, que en la actualidad se encuentra en
estado ruinoso, se puede acceder por un camino que
parte del Hostal La Muralla, que constituye un
magnífico mirador del conjunto urbano y de la
sierra. El castillo de Cortegana, mandado a
reconstruir por Sancho IV en el siglo XIII, es uno
de los edificio más emblemáticos y atractivos de la
localidad, no sólo por el destacado papel defensivo
contra los portugueses, sino también por el buen
estado arquitectónico del baluarte, considerado como
el mejor conservado de la provincia, lo que permite
la celebración de exposiciones y otros actos
culturales, así como de las célebres Jornadas
Medievales de agosto.
Cumbres Mayores
En Cumbres Mayores, un muro almenado de diez metros
de altura y tres de espesor va formando con sus ocho
lados un impresionante castillo en lo más alto de la
localidad, que fue mandado a construir en 1.243 para
la defensa de los ataques lusitanos. Allí, los
cumbreños, aprovechando las piedras y sillares
construyeron muchas de sus casas y almacenes que aún
se conservan alrededor de la muralla, mientras que
el patio interiorse fue habilitado como campo de
fútbol.
Otra muralla artillera de la misma época que las
anteriores se encuentra en la vecina localidad de
Cumbres de San Bartolomé, dentro del casco urbano,
habiendo sido restaurada recientemente para permitir
ciertos usos taurinos y culturales. A 15 kilómetros
de este enclave, en las proximidades de la carretera
que une La Nava y Encinasola, quedan los restos del
castillo de Torres, erigido sobre un cerro que
domina el valle del Múrtigas como fortaleza de
vanguardia frente a la inestable frontera,
encontrándose en la actualidad abandonado y en
proceso de destrucción.
Cercana a la raya portuguesa, la fortificación de
Encinasola muestra sus restos embutidos entre las
edificaciones que lo han absorbido, siendo visible
sólo una de sus torres cuadradas. Fue pieza
estratégica de vanguardia durante los conflictos con
Portugal, hasta que fue seriamente afectado por la
Guerra de la Independencia. Otro de los castillos de
mayor interés para el visitante se encuentra en
Santa Olalla, en cuyo cerro se emplaza una fortaleza
cristiana con rasgos mudéjares, construida a finales
del XIII, que sufrió un fuerte impacto
arquitectónico al ser utilizada como cementerio.
Fue un punto clave como elemento de control de la
Vía de la Plata. Cerrando el valle de la Rivera de
Huelva se encuentra la fortificación que protegió la
antigua población musulmana de Zufre, de cuya
muralla se conserva la Torre de la Harina, y otros
restos almenados, que se usan como privilegiados
miradores de la sierra. |
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